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INTRODUCCIÓN

En el Manifiesto del Partido Comunista , Carlos Marx y Federico Engels demostraron de manera científica e irrefutable la existencia de clases sociales y su lucha constante, ellos afirmaron con justa razón que: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases.”

La lucha de clases no es solo la repercusión de las contradicciones materiales entre los hombres, sino el mismo motor de la historia de las sociedades divididas en clases, al enfrentarse por diferentes antagonismos debido al lugar que ocupan en torno a la propiedad de los medios de producción, así como al distinto papel desempeñado en la producción misma y la distribución del producto obtenido (salarios y plusvalía); de esta forma, de lucha constante, es como la sociedad avanza a estadios superiores de desarrollo.

Pero estos dos grandes pensadores no se conformaron con este descubrimiento sobre las relaciones entre los hombres. Primero ellos, y a continuación a una nueva escala y profundización Vladimir I. Lenin y José Stalin subrayaron que en esta lucha de clases, los hombres seguirán enfrentándose entre sí en tanto no hayan liquidado la explotación del hombre por el hombre, la propiedad privada de los medios de producción, todas las leyes del capital, y la existencia misma de la división de la sociedad en clases sociales; conducidos por la clase de los proletarios en una lucha sin cuartel. Vista así la lucha de clases no deja de ser una cuestión de lo más fundamental en nuestra sociedad, por “aberrante” y perturbador que resulte al sueño burgués, la lucha de clases está al centro de la vida de nuestras sociedades.

Resultan incuantificables las lucubraciones de las clases explotadoras por catalogar de simplista y bárbara la tesis marxista, como lo son también las pretenciosas ideas que buscan desmentirla, nulificarla, o bien marcarla con el estigma de caduca; a pesar de ello, ésta se mantiene firme, muy por encima de sus detractores, simplemente debido a su correspondencia palpitante con la realidad. La tesis de la lucha de clases se confirma, se desarrolla y se corre el velo de sus profundas implicaciones en todos los escenarios de la vida social.

A pesar de tantas campañas que buscan denostarla, la división de nuestras sociedades en clases sociales tan negada por la burguesía y sus aparatos, no sorprende a nadie, es una cuestión tan cierta como la existencia del mundo.

Como vemos, no basta con reconocer la división en clases sociales, a partir de aquí, se vienen consecuencias de gran importancia para la sociedad, como lo son: 1.- El reconocimiento de la lucha de clases, 2.- La ubicación de las clases sociales reaccionarias y las progresistas y revolucionarias, 3.- La comprensión de que estos grandes grupos sociales mantienen contradicciones e intereses antagónicos, 4.- Que las contradicciones e intereses antagónicos son la base para una determinada acción, 5.- Que en el centro de los antagonismos se sitúa la lucha por la propiedad de los medios de producción, 6.- Que esta lucha deviene en lucha por el Poder político y económico de la sociedad, 7.- Que las clases sociales se ligan y se desvinculan sobre la base de sus intereses, 8.- Que cada clase social tiene un marco histórico de existencia de acuerdo a las posibilidades que le presentan las relaciones sociales de producción, y una vez agotadas estas, acontece su inminente desaparición del escenario, 9.- Que la eliminación de la burguesía es una necesidad histórica para el desarrollo humano, 10.- Que en la naturaleza de clase del proletariado se concentran las cualidades materiales y espirituales que la humanidad requiere para destruir el régimen de explotación del hombre por el hombre, 11.- Que el proletariado y sus aliados deben concentrarse en su misión histórica de sepultureros del capitalismo, 12.- Que la tarea de la clase de los proletarios no tiene precedentes históricos, pues se trata de subvertir definitivamente el orden explotador y opresor por el que a la humanidad se le ha impuesto marchar durante miles de años, 13.- Que la sociedad de hombres libres que se ha de fundar al paso del proletariado al Poder solo puede ser el socialismo, y después de la disolución paulatina del Estado, el comunismo científico.

En México las clases sociales del capitalismo han madurado, y en el caso de la burguesía, esta se encuentra en plena decadencia histórica, con todos sus atributos reaccionarios que le conocemos, y todas sus dotes explotadoras y opresoras. En México, estamos a las puertas de un periodo de grandes luchas de clases, del cual el proletariado tendrá que aprender a conducirse, aguzando su instinto de clase, potenciando su conciencia de clase para sí, reconociendo la acción de la burguesía y el imperialismo, resolviendo sus primeras y acuciantes problemáticas (por ejemplo: en el terreno de la lucha sindical contra el corporativismo, el charrismo y el oportunismo), ubicando claramente las etapas, desarrollando las formas de lucha (paro, huelga, manifestación…), y evaluando las tareas que debe cumplir junto a sus aliados.

 

Enero del 2005.

 


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