BAJAR EL DOCUMENTO COMPLETO EN WORD (207KB)
II.
La tendencia a la agudización de la lucha de clases
Se hace patente que al madurar las contradicciones, se llegará a un choque de enormes proporciones económicas, políticas, sociales y militares. Los elementos que están haciendo variar las formas de la lucha en términos de que se prestan las condiciones para dinamizar y hacer más audaz nuestra política de frente único, están avanzando en medio de un complicado escenario de forcejeos entre las clases fundamentales de la sociedad, que ante la ofensiva de la clase en el Poder, obligan al proletariado a ponerse en acción y templar sus fuerzas e instrumentos de lucha, su partido de clase, sus sindicatos, su concepción de central revolucionaria, su frente de clase, los frentes amplios, el frente único, etc.
En este renglón, puede verse que se supera constantemente el abatimiento de las masas, los titubeos de inicio son abandonados, por ejemplo, las vacilaciones en la formación de la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo son dejados atrás, y su accionar se vuelve más organizado, consistente y de mayor beligerancia frente a su enemigo de clase.
Por supuesto que persisten innumerables problemas en torno a las influencias del oportunismo y la organización de las masas, pero los factores que presionan la acción del proletariado y capas populares, juegan un papel favorable en su solución.
La garantía está en la alianza obrera, de campesinos pobres y de los sectores populares que va tomando cuerpo en torno a una plataforma de demandas y acciones que llevan en sus entrañas la movilización en la Huelga General y la lucha democrática y revolucionaria para detener la ofensiva del régimen. Lograr la fusión con y de las fuerzas más dinámicas de la sociedad para la revolución, es lo único que puede inclinar la balanza del lado de los explotados y oprimidos.
La tendencia a la agudización de la lucha de clases aún con los obstáculos que le ponen el régimen y sus partidos políticos, (que se evidencian en las recientes maniobras para desarticular al movimiento, y para no dar posibilidad a la lucha contra las reformas, al variar los procedimientos legales de operación de las cámaras, del poder ejecutivo y judicial, al igual que para hacer un uso eficaz de sus instrumentos de negociación con el charrismo y el oportunismo); se desarrolla inevitablemente, pues se ve impulsada por la crisis económica y política.
La tendencia a la agudización de la lucha de clases avanza hoy día por: 1.- los ánimos de lucha de que se está impregnando el pueblo; 2.- la defensa de las reivindicaciones populares junto con el desarrollo del programa democrático y revolucionario; 3.- el despertar de la intuición de clase de los sectores en lucha y su vinculación con la lucha revolucionaria, aprovechando las condiciones legales e ilegales que se han creado, por ejemplo, los fenómenos del proimperialismo, el fascismo y las nuevas rutas burguesas por salir de la crisis, trabajan a favor de la lucha de clases y permiten en cierta medida que las masas encuentren, aprovechen las fracturas del régimen y tomen las calles; 4.- el fortalecimiento del sentido de organización entre las masas y sus representantes; 5.- la agrupación de las organizaciones en lucha en el FSCSyP y la PUNCN; 6.- el diseño de amplias medidas unitarias como los Diálogos nacionales, desde los que es posible lanzar las más amplias convocatorias de lucha a todo el pueblo mexicano; 7.- el esfuerzo unitario de organizaciones democráticas y revolucionarias por poner en pie las organizaciones de clase.
Bajo esta situación, se ha mejorado la comprensión de los niveles en que se abre nuestra política, los grados o líneas de acción, los alcances, etc., para lograr armonizar el desarrollo de nuestras estructuras, el desarrollo de nuestras organizaciones de masas, el desarrollo de nuestro Frente Popular Revolucionario, el desarrollo de nuestras alianzas de clase, de los frentes amplios, del frente único, del frente único proletario, del aprovechamiento de las contradicciones de la burguesía a favor de nuestras iniciativas.
Esta tendencia hace que se desarrollen los elementos que están haciendo variar las formas de la lucha en términos de que se prestan las condiciones para dinamizar y hacer más audaz nuestra política de Frente Único, al tiempo que se afianzan las relaciones políticas con las fuerzas democráticas, progresistas y revolucionarias consecuentes en la lucha, en términos de la línea de Convergencia Nacional de Oposición Popular al Régimen.
Ahora, hablar e impulsar las acciones de masas por la línea de lucha de clases, la huelga general, la construcción de la organización de las masas, la construcción de los Comités de Defensa Proletaria, CNOPR, GPR, CNOPR, RDP y en general de los elementos de crítica y ruptura revolucionaria al sistema capitalista, vinculados a las tareas por la revolución y el socialismo; son banderas que encuentran su sentido histórico y empiezan a ser defendidas por nuevos contingentes.
En estos momentos para afianzar la marcha común debemos soldar los puntos débiles de este proceso, que se sustentan en la naturaleza de las clases que luchan.
A su vez, el movimiento y sus organizaciones deben aprender las recientes experiencias tanto de nuestros éxitos como de la habilidad burguesa para poner en suspenso nuestras acciones, o bien doblegar a las masas movilizadas pero aún conducidas por el charrismo y el oportunismo. Las enseñanzas estriban en que debemos 1.- atesorar la organización de clase, 2.- elevar el espíritu de combatividad entre las masas potenciando todas sus organizaciones de lucha, 3.- fortalecer la lucha ideológica, 4.- ubicar con toda precisión al enemigo de clase y su accionar, 5.- desenmascarar y aislar al oportunismo, 6.- defender la plataforma unitaria, 7.- elevar los frentes de masas en su concepción democrática y popular, 8.- renunciar a seguir a la cola de los acontecimientos de la política burguesa, al acontecer democrático burgués, así como a los distractores del régimen y sus partidos políticos, 9.- impulsar las tareas propias del movimiento de acuerdo con su programa democrático y revolucionario, 10.- superar el accionar contestatario, 11.- cubrir las tareas de ofensiva democrática y revolucionaria para el presente periodo de lucha, 12.- devolver a tiempo los golpes a la burguesía y el imperialismo con la movilización general.
El momento exige cohesionar nuestra labor en el frente de masas, particularmente en el frente sindical, para atender fundamentalmente todo lo que tiene que ver con la línea de luchar por un sindicalismo democrático, asambleísta, unitario, de clase, revolucionario e internacionalista que cumpla con las tareas educadoras, organizadoras y dirigentes en las masas.