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CAPITULO TERCERO
La política de las fuerzas burguesas y pequeñoburguesas
Invocar el respeto a las normas de la democracia burguesa como medio de combate de la sociedad que las sostiene, es tanto como imponer a la revolución proletaria las ataduras de esta misma sociedad, con lo cual se convierte en renegada de sí misma. Todo en aras de la lucha contra el “autoritarismo”proletario.
I.
Los partidos burgueses
En los programas burgueses en boga, es de notar una falta de argumentación en las formas concretas de beneficio de las masas, vagas alusiones a la defensa de sus derechos mientras se eluden las soluciones de fondo a los problemas acuciantes de la sociedad mexicana.
Los programas burgueses neoliberales y socialdemócratas son ineficaces por su contenido de clase y solo hunden al país en el abismo capitalista. Esto no niega que bajo situaciones favorables influyan en la reactivación económica, al contrario, han dado muestras de poder hacerlo, la cuestión está en que los dinamismos que pregonan no cambian al régimen de explotación capitalista.
Existe un complejo entrelazamiento de las clases sociales en pugna o aliadas, en virtud de los fines que se plantean, especialmente a causa de los sectores intermedios, a los cuales tratan de ganar, llegando en algunos partidos a ser el núcleo más nutrido de sus filas, pero haciendo la política de la oligarquía financiera en unos casos por convencimiento de que “así debe ser” las bases de mediana y pequeña burguesía del PAN y en parte del PRI, y en otros casos por las ataduras ideológicas y su irrestricto apego a la legalidad burguesa, que les llevan a suponer que su política es independiente de todas las clases y benéfica para todos, como en efecto lo pregonan una buena parte de las bases del PRD y del PRI.
En fin, vayamos al momento que viven los partidos de la burguesía en el entorno de la lucha de clases actual. El prestigio de los partidos políticos de la burguesía ha caído, y no podría ser de otra forma al ser corresponsables de los males que acontecen en el país, y en casos importantes resultan ser sus primeros causantes.
Los partidos políticos de la burguesía están incapacitados para superar su mecánica burocrática y de cotos del poder político, ni pueden trascender a una política central nacional de desarrollo económico; son el reflejo de lo que acontece con la oligarquía financiera.
Los partidos políticos de la burguesía no pueden salir de sus contradicciones “tradicionales”. Esto es algo que el movimiento debe aprender para salir de la esfera de esos conflictos en que a veces tratan de arrastrarnos, especialmente en momentos electorales. Los partidos burgueses, aún cuando pregonan la unidad y los pactos entre caballeros, son incapaces de organizarse y unificarse, perdidos como están en sus rencillas de viejos y nuevos mercaderes.
La esencia clasista de la política del PRI, del PAN y del PRD se parecen lo que una gota de agua a otras, su base común se distingue en:
1.- La desconfianza y el temor a las fuerzas del proletariado.
2.- El rechazo instintivo a la solución revolucionaria.
3.- La adicción a las formas de la democracia burguesa.
4.- Desconfían de la capacidad del pueblo para resolver los problemas actuales.
5.- Apuestan a una transacción desde arriba, armonizada con un clamor ciego desde abajo.
6.- Defienden la misma visión de la necesidad del capital internacional y la operación de las leyes capitalistas.
Para considerar sus variantes es conveniente remitirnos a otros documentos de nuestro partido, donde se encontrará el material necesario para ubicar las características de cada uno de los tres partidos enlistados, los documentos a que nos referimos son: Acerca de la socialdemocracia, Programa del PCM (m-l), Documento sobre la táctica comunista del IV Congreso del PCM (m-l), y lo publicado en este año en nuestra prensa Vanguardia Proletaria.
A toda prisa los socialdemócratas insisten en que su programa (en todas sus variadas presentaciones) se contrapone “enérgicamente” al de las facciones del PRI y el PAN, esto es simple mecánica democrático burguesa, pero no es verdad puesto que se apoyan todos en los intereses de la gran burguesía y el imperialismo. Así se pretende encubrir su colaboración profunda en el devenir del sistema capitalista. Lo incuestionable es que el PRD por sus características, es el partido que más siente que si no intentan encabezar al pueblo, éste puede destruir su anhelado régimen capitalista, pero al igual que los otros dos, el PRD es incapaz de cualquier viraje político que rompa con su naturaleza de partido burgués y con todas las prerrogativas a que se ha hecho meritorio por su papel de bombero de la lucha revolucionaria. El PRD se proclama partidario de la lucha por “verdaderas reformas” considerando que las que promueve el foxismo no son lo mejor, pero a la vez planteándose su papel como disolventes de las contradicciones para normalizar la marcha del capitalismo. Promueven por oposición a las reformas exclusivistas de las elites políticas y la burguesía, las reformas económicas, políticas y sociales bajo el consenso de masas cautivas.
La pregunta del ¿porqué entonces los partidos políticos tienen tantas divergencias?, creemos que ya queda resuelta: se debe a la inevitable pugna por el poder entre las facciones burguesas, las presiones de las masas que logran hacerse eco, las pugnas de los núcleos burocráticos, los compromisos y subsidios contraídos por unas u otras facciones de la oligarquía y los monopolios internacionales, así como las repercusiones políticas en el seno de la gran propiedad paraestatal.