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V.
La “unidad nacional” de la burguesía
El foxismo sigue empeñado en vendernos por buena la vieja idea de que la crisis y todos los males que aquejan a nuestra sociedad se resuelven únicamente por medio del libre mercado, la privatización a ultranza y el imperio del capital financiero. De que por si fuera poco, toda revolución o lucha de las masas es perjudicial para el “interés nacional”.
Las relaciones capitalistas internacionales hacen fracasar una y otra vez los viejos ideales burgués nacionalistas del “desarrollismo”, aunque como hemos visto, cuando es viable, levantan su bandera nacional ya sea para reservarse un mercado en expansión y el monopolio de la explotación de los trabajadores en el país; y por implicaciones políticas de velar lo que verdaderamente pueda estar suscitándose con respecto del futuro inmediato del país. Véase pues que la consigna tiene varias interpretaciones.
Actualmente la consigna de unidad nacional tiene su origen en los objetivos de la oligarquía financiera, siéndole favorable a sus propósitos reaccionarios, debilitando a las fuerzas democráticas y revolucionarias.
Existe en esa consigna un trasfondo económico de mayor explotación, de salvaguarda de los privilegios de clase burgueses, velando la división de la sociedad en clases antagónicas. Es el viejo estilo de disfrazar la opresión de las masas con resultados comprobados.
Los burgueses pretenden impedir que se desarrolle nuestro accionar político con independencia de clase. La consigna de la unidad nacional que pregona el régimen foxista, con todo y que hasta ahora no tiene los resultados que desea, en parte porque es incapaz de sostenerla, porque contraería obligaciones que no desea; va directamente contra la unidad de las masas, contra la política de alianza obrera campesina y popular, contra la verdadera defensa de los intereses nacionales del pueblo; por eso no nos extraña que haya aparecido en los momentos del IV Informe de gobierno cuando los obreros, los campesinos, los empleados, los estudiantes integrados en el Frente Sindical Campesino, Social y Popular y en la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo se lanzaron a las calles y el foxismo se vio acorralado por estas, y trabado por su propia política aventurera.
Al foxismo y la oligarquía financiera no les interesan las cuestiones nacionales, su política va en pro de socavar las barreras nacionales que obstruyen la maximización de ganancias. Su bandera nacionalista es un remedo de “desarrollismo económico-político”, es solo el pretexto para hacer la política del capital internacional.
La burguesía se ostenta como defensora de la nación y como campeona de la democracia pura. Este nacionalismo y este democratismo son simplemente cuestión de intereses. Veamos las declaraciones seudodemocráticas y nacionalistas de Vicente Fox, en estas acusa que la unidad nacional se vendría abajo si no son realizadas sus famosas reformas estructurales, el petate del muerto sí señor, vaya espantajo, luego, con toda desfachatez manifestó su preocupación por el capital trasnacional, si es que no encuentra las mejores condiciones de inversión en México, y así espera que las masas confíen en sus discursos nacionalistas. En concreto la unidad nacional que pide la burguesía y su régimen es solo una pantalla para asegurarse la aplicación de reformas fondomonetaristas y hacer un frente común proimperialista contra las masas.