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CAPITULO PRIMERO
Las clases sociales en México .

I. Desarrollo y contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción actualmente

1.- Las fuerzas productivas

Muy difundido está el problema que hoy padecen las fuerzas productivas en el país, pero frecuentemente se llega al error de plantear su atraso y la incomprensión total de su situación.

Las fuerzas productivas en nuestro país guardan un gran potencial en sus entrañas, no pueden desarrollarse a causa de las relaciones sociales de producción imperantes. El estado de las fuerzas productivas en el país se enmarca con los siguientes aspectos:

a) Hoy se cuenta con un potencial de infraestructura instalada por el país a costa de grandes sacrificios de las masas durante los últimos 100 años. Podemos encontrar ingentes recursos naturales deficientemente empleados, aunque aportan importantes cuotas, como los recursos marinos, acuíferos, pesqueros, agricultura, silvicultura y ganadería (con valor generado anualmente en 197,728 millones de pesos), manufacturas (con aportes anuales de 884,527 millones de pesos al PIB), minas (60,139 millones de pesos), instalaciones para extracción de petróleo (con reservas totales por 60,900 millones de barriles, cuya producción anual junto con la petroquímica aportan 52,426.9 millones de pesos al PIB), producción de energía eléctrica, gas y agua (55,515 millones de pesos anuales al PIB, manteniendo la producción de energía eléctrica en 35,675 megavatios-hora), transporte, almacenamiento y comunicaciones (con una contribución al PIB de 468,657 millones de pesos, comercio, restaurantes y hoteles (837,562 millones de pesos).

b) El soporte de una clase obrera hoy mayoritaria en la sociedad, a la que se suman la labor productiva de millones de campesinos. Dentro de la clase obrera figuran obreros con experiencia, con calificación técnica, una masa en general con un nivel aceptable de escolaridad, a la que se suman millones de profesionales y miles de técnicos e ingenieros. En el campo es apreciable una capacidad técnica que hoy opera fundamentalmente al servicio de la burguesía y sus monopolios, así como un amplio proceso de alfabetización que ha dado sus frutos en la población.

c) La extensa red (aunque insuficiente) de vías de comunicación que presiona la ruptura de las relaciones que la burguesía persiste en mantener en el plano del localismo y la segmentación de mercados, preservando las mejores comunicaciones en los grandes centros de producción y manteniendo extensas zonas del país en el atraso, aún agravado por sus disputas, como la que se suscitó en torno al art. 122 constitucional que explotan las diferencias políticas interburguesas en pro del desarrollo de las principales zonas económicas del país. Aún con estas dificultades, la red establecida y los grados alcanzados de la conexión regional a todos sus niveles, condiciones favorables para el desarrollo del mercado y proporciona ventajas a la lucha de los trabajadores por unificarse; así se han creado y las relaciones de clase del proletariado, los campesinos pobres y sectores populares.

d) El desarrollo cultural del pueblo, también prepara el terreno a la presión de sus intereses contra los de la burguesía, que hoy por hoy ha dejado de ser una clase social útil, para consolidarse como una clase hostil al progreso y el bienestar del pueblo, y comprometida con el imperialismo internacional.

e) La enorme contribución del pueblo mexicano a la crianza, educación, formación cultural y técnica de un importante sector suyo, para engrosar las filas de la clase obrera en Estados Unidos (alrededor de 10 millones de seres que en su mayoría ingresan a esta clase social).

Si bien debemos hablar de atraso de gran parte de las instalaciones, esto se debe a las propias contradicciones e intereses de la burguesía y el imperialismo, empeñados en agotar nuestros recursos y la propia vida productiva de los trabajadores, los burgueses son incapaces de sacrificar parte de sus ganancias para el futuro inmediato del sistema.

La capacidad instalada para la producción general del país, así como la de los trabajadores del país se enfrenta a serios problemas aún dentro de los marcos del sistema capitalista, como por ejemplo: 1.- El desgaste de los medios de producción, 2.- Descapitalización intencionada de las empresas paraestatales, 3.- Lo obsoleto de algunos medios de producción, 4.- El atraso tecnológico, 5.- La desviación de los recursos para ciencia, tecnología, construcción, mantenimiento y creación de nuevas instalaciones que otorga el Estado a los monopolios y que son empleados para engrosar las arcas de estos, 6.- La incompatibilidad tecnológica entre la maquinaria instalada y de reparaciones, 7.- La falta de un mayor desarrollo de la tecnología basada en las condiciones internas del país (siguiendo los pasos de PEMEX y la industria eléctrica), 8.- La insuficiencia en los transportes y vías de comunicación, 9.-La deficiente enseñanza, 10.- Las pésimas condiciones de trabajo e insalubridad.

Pero la cuestión de fondo en todo esto y muchos otros aspectos es que las fuerzas productivas chocan con las relaciones sociales de producción, son dichas relaciones las responsables de mantener esos puntos expuestos en el párrafo anterior, que no dejan de ser sus primeros aspectos visibles. Lo fundamental está en que las relaciones entre poseedores de los medios de producción y productores inclina el rumbo a la búsqueda permanente de ganancias como fin último de la producción, la creación de mercancías como vehículos de la acumulación de capital en unas cuantas manos. A la burguesía no interesa la satisfacción de las necesidades de la población, y por ello, hoy sostiene firmemente una política exportadora, y especuladora, la disminución de salarios, así como la elevación de precios y el incremento de impuestos al pueblo.

El problema de las fuerzas productivas en la fase imperialista del capitalismo, se presenta para nosotros en que una vez que la oligarquía financiera se apodera de la médula espinal de la economía, detiene el desarrollo económico, lo subordina a sus intereses estratégicos, paraliza la industria nacional, mantiene las formas más atrasadas de la producción para aprovechar las ganancias venidas de la extracción de plusvalía absoluta a un bajísimo costo de la fuerza de trabajo, revierte la reforma agraria, en general consolida el atraso económico del país y por ende su dependencia del capital internacional.

Las fuerzas productivas (medios de producción y fuerza de trabajo) cuentan con inagotables perspectivas de desarrollo, pero se enfrentan a la propiedad privada y las leyes económicas del capital. El proletariado ve aumentar el valor de su fuerza de trabajo, no así, el de los salarios que percibe.

Las fuerzas productivas ya no pueden dar un paso firme sin tropezar con la contradicción frente a su posesión privada, los intereses capitalistas, y especialmente con los de la oligarquía financiera; de donde resultan: las crisis recurrentes, las llamadas desaceleraciones y estancamientos productivos, así como la producción general del país al 63.4% de su capacidad instalada, la anarquía en la instalación por regiones de los medios de producción, la ausencia de explotación de muchos de los recursos con que cuenta el país, la ausencia de ramas que podrían brindar ingresos, la venta barata de los recursos petroleros a los imperialistas al igual que a la burguesía nacional, y la resistencia de la clase obrera a incrementar su productividad, al saberse explotada, al constatar que la resultante siempre ha de ser en detrimento de sus condiciones de vida.

Las relaciones sociales de producción capitalista en nuestro país como en todo el mundo, son las encargadas de acrecentar la riqueza de unos cuantos a costa de la superexplotación de millones. A la burguesía le interesa precisamente que así sea, porque es lo que le garantiza la perpetuidad de masas empobrecidas en condiciones de ser explotadas dada la necesidad imperiosa de sobrevivencia por parte de estas.




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