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3.- Situación económica
Por más que el país salió de la paralizante y aguda crisis del 94, por más que la burguesía durante un tiempo resolvió sus problemas “macros” al precio de una constante pauperización de las condiciones de vida de las masas; las condiciones de ruina económica son superiores, imponiéndose una intensificación de la explotación, en algunos casos con estándares comparados a los de la gran superpotencia pero con salarios equiparados a los de los países de África.
En los hechos estamos ante condiciones más agudas de la crisis del 94, puesto que el desempleo sigue incrementándose drásticamente, los salarios siguen cayendo, la emigración a los Estados Unidos llega a los 10 millones de mexicanos, este factor que si bien es consecuencia de las terribles condiciones de miseria, en cierta manera vela las repercusiones de la crisis por el envío de remesas que compensan las difíciles condiciones del pueblo mexicano, varias veces superiores a las de la inversión extranjera anual: 13,266 millones de dólares de remesas enviadas de emigrantes en 2003, contra 2,651.1 millones de dólares por inversiones foráneas. Por algo se abalanzan a la rapiña los monopolios y el régimen para apoderarse de estos importantes recursos que tan caro cuestan al proletariado mexicano en el extranjero.
La “salida” a la crisis del 94 se dio a costa de poner en venta importantes recursos nacionales, capitalizar los monopolios a costa de las masas (FOBAPROA, IPAB, IVA u otros programas) y abandonar una serie de ramas de atención social, así como sustrayendo importantes conquistas a las masas, con lo que pudo solventarse la activación de la economía capitalista a un precio elevadísimo para las masas, por ejemplo, el salario mínimo de hoy se ha constreñido a una tercera parte de lo que fuera hace unos 30 años. Así que aún sin el problema del paro técnico en las empresas, estamos en peores condiciones de vida y de trabajo.
El crecimiento económico dado, lo es a costa de contener el mercado interno en su nivel, en particular afectando negativamente la capacidad adquisitiva de las masas, favoreciendo las exportaciones unilaterales con los Estados Unidos, renglón en el que era lógico de esperar que solo los monopolios fueran beneficiarios.
Metidos en esa dinámica, eran de esperarse las repercusiones para la oligarquía financiera y su régimen, pues la dependencia se acentuó y los imperialistas se encuentran ya en mejor condición de imponer nuevas condiciones a la “integración económica”. Desde la llegada del foxismo el retroceso de la producción económica y el desempleo vuelven a acentuarse y rápidamente la situación se coloca en peores condiciones que las del 94-95. A eso y no otra cosa es a lo que han contribuido los cinco ejes centrales de la política económica del régimen: 1.- Política fiscal agravante para las masas y solvente para los monopolios, 2.- Sostenimiento de una alta burocracia, reducción de presupuesto social y refuerzo de incentivos a la burguesía, 3.- Rescate financiero y pago puntual de los intereses de la deuda, 4.- Paralización de la industria nacional, desmantelamiento de las empresas estatales estratégicas siguiendo los dictados del FMI, el BM y la oligarquía financiera, 5.- Mantenimiento de las condiciones atrasadas de la industria y del dominio político burgués.
El escenario económico se torna desesperado para la burguesía e insiste en las reformas económicas con la finalidad de darnos el mismo purgante en aras de que ésta salve sus riquezas y las acreciente aprovechando la miseria de nuestro pueblo.
Las condiciones generales, el imperialismo y la oligarquía financiera llevan al país a una crisis catastrófica empatada y ligada orgánicamente a la economía del imperialismo estadounidense. El país tiene peores condiciones para enfrentar la crisis económica ante: el deterioro de su industria, su atraso tecnológico, la pobreza de las masas, la dependencia del imperialismo y el desmantelamiento anterior de importantes empresas paraestatales, la visible insolvencia frente a los acreedores internacionales, la anarquía en la economía, la especulación financiera, la competencia feroz de los monopolios, y el (efecto-causa-efecto) del lento crecimiento en el mercado interno que se refleja en la insatisfacción de las necesidades materiales de las masas.