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CAPITULO IV
Contribuciones del heroico pueblo de Oaxaca.

Las clases y sectores populares oprimidos, explotados y exasperados por la burguesía y sus políticos en Oaxaca están contribuyendo con su lucha diaria a la apertura del proceso revolucionario de la lucha de clases, especialmente a ubicar en su concreción la política popular y proletaria a seguir. Ello puede verse en la persistencia en cumplir con la movilización, así como al no claudicar ni abandonar una sola de sus banderas, de responder a las provocaciones policiales y de sicarios que buscan acorralar los bastiones del pueblo, en responder a toda la ofensiva policial y mediática con una noción clara de los retos que el movimiento de masas tiene y la responsabilidad que la APPO ha contraído con todo el pueblo mexicano.

Tal condición no se da sin el influjo perjudicial de concepciones y prejuicios pequeño burguesas, sin la concurrencia de posturas oportunistas que persisten en controlar al movimiento, sin abandonar aún el temor y la inseguridad respecto del camino que se está abrazando; problemáticas en parte desligadas de la línea estratégica que las condiciones materiales han creado, y en parte interesadas en recrear la tradicional política de dádivas a que la burguesía tenía sometidas a las masas de nuestro país, que en Oaxaca a últimas fechas se condicionó a la renuncia completa a cualquier acción en un intento por aislar a todas sus poblaciones. Ese es el lado débil para los siguientes pasos tácticos de este movimiento, que sean cuales sean sus progresos inmediatos no debilitan su importancia social para la lucha de clases general.

El proceso democrático y revolucionario avanza empujando a las fuerzas de la reacción, a las fuerzas del fascismo, que ya sólo atinan a responder con la tradicional represión, de esta manera el régimen capitalista tomó sus medidas contra el pueblo, mismas que ni siquiera han logrado debilitar nuestros ánimos como quedó manifiesto a la fecha con la resistencia general. Así pues, los burgueses, se ven asediados por el repudio de millones y millones de oprimidos de México y del mundo.

La oligarquía financiera es incapaz de solucionar los grandes problemas de México, ya que es su causante, pretende que con sus fuerzas de ocupación este proceso democrático y revolucionario se detenga y sea suprimido para beneplácito de los monopolios y los imperialistas, para subir de tono a la explotación y opresión de por sí exacerbadas, mas como ocurrió recientemente en la ciudad proletaria de Lázaro Cárdenas en el estado de Michoacán, la insurgencia no se hizo esperar.

Las enseñanzas del heroico pueblo de Oaxaca en su larga marcha y en su firme resistencia a la ofensiva fascista marcan sin duda una nueva interpretación de la realidad nacional, más amplia, mucho más clara de lo que significa el sistema capitalista, de lo que representa el sometimiento de México al neocolonialismo, de lo que trae consigo el Plan Puebla Panamá, el Tratado de Libre Comercio, de toda la porquería de los negocios burgueses del turismo internacional, de la salvaguarda de caciques y terratenientes, y del resguardo de las fábricas-prisión de millones de proletarios.

Oaxaca es ahora inspiración para la clase obrera y todo el pueblo mexicano, en donde el pueblo sigue ganándole batallas a la burguesía y sus fuerzas represivas como aconteció en la Universidad Benito Juárez de Oaxaca, donde nuevamente han contenido al sector militar de choque que hasta hace poco era imposible vencer, poniéndolo en desbandada y acentuando la crisis moral en sus filas menguadas ya por decenas de deserciones.

Éste estado, sometido a la ruina y la opresión de la burguesía, sufre hoy la atroz represión del régimen por el simple hecho de exigir libertad, democracia y mejores condiciones de vida; en respuesta, la oligarquía financiera no ha hecho otra cosa que maniobrar y urdir artimañas para mantener las cosas como están, demostrando los roles de su Estado, de sus instituciones, partidos políticos y medios de información, demostrándonos al mismo tiempo la necesidad de la revolución proletaria, y ejemplificando lo que será la democracia de clase.

Sin duda las acciones de la oligarquía financiera y su Estado frente al problema social en Oaxaca son parte de la política con que quieren atar a todo el pueblo mexicano; los acontecimientos en el sur son ejemplos de lo que ocurre en los distintos estados que componen el país, los Ulises Ruiz están en todos los estados de la república con sus distintos colores (amarillo, azul y tricolor), pero en el sur se encontraron con la resistencia organizada, con la conciencia de clase, y por ello se busca ahogar en sangre a este pueblo.

Como quedó evidenciado en los últimos meses, la dictadura del capital es lo que defiende la Policía Federal Preventiva en Oaxaca y no otra cosa, los grandes negocios son lo que sustenta Fox con su presión a los pueblos, la entrega del país al imperialismo es el programa de Calderón, la disposición de los recursos del pueblo para la burguesía es el objetivo de Ulises Ruiz y la clase a que representa, tales son las cuestiones en disputa en Oaxaca y en todo el país, por lo que la lucha debe activarse extensa y profundamente en estos momentos en la sierra, en la costa, en el campo y las ciudades, en todos los rincones de México.

La embestida de las fuerzas públicas contra los pueblos de Oaxaca tiene además el carácter de significar la derrota de la democracia burguesa, su desenmascaramiento y el arribo total del fascismo ante la imposibilidad de que la burguesía pueda seguir gobernando como hasta ahora; por ello tanta inversión militar, su apuesta es someter a un pueblo humilde para que todos los explotados y oprimidos no se atrevan a cuestionar el estado de cosas actual.

Mas las cosas no están saliendo como la oligarquía financiera lo esperaba, peor aún, en ello está arriesgando más su credibilidad, su propio régimen frente al repudio general, así a la burguesía sólo le quedó echarse en brazos de los imperialistas total y definitivamente.

Paso a paso, palmo a palmo en las calles de la ciudad de Oaxaca el foxismo, los imperialistas, la oligarquía financiera y sus serviles partidos, reciben en pleno rostro el repudio a su sistema, y sobre todo la declaración de guerra de este pueblo harto de la miseria y explotación a que le han atado.

Secuela en particular de la explotación capitalista, la represión del régimen, y la forma en que ésta tendencia se consolidó a través de la Cámara de Senadores y las estructuras dirigentes del PRI, el PAN y el PRD, demuestra fehacientemente que todas las fuerzas del capitalismo están coludidas para mantener el sistema de predominio de la propiedad privada.

Asimismo, las diversas tendencias del supuesto rostro humano del capitalismo quedan evidenciadas como ineficaces para sofocar al fascismo, como complacientes reservas del capitalismo que prefirieron en los momentos en que la represión podía detenerse de entre los manejos legales, a apostar por un triunfo electoral fallido (Obrador en Tabasco) que abrirle paso a un pueblo organizado, ni mucho menos para combatir al fundamento de la maximización de ganancias y del régimen en sí de la democracia del capital.

Todas ellas demuestran su incapacidad para remediar los problemas económicos, políticos y sociales, delatan que ya ninguna de las viejas políticas socialdemócratas así se proclamen “de izquierda”, ni neoliberales, ni nacional-burguesas, ni “patrióticas”, alcanzan a ser suficientes para adormecer el instinto de clase de las masas trabajadoras.

Todas las fuerzas del capitalismo se reagrupan por encima de sus acostumbradas polémicas y contradicciones, para combatir la revolución que su mismo sistema ha venido fraguando, ellos saben perfectamente que la lucha popular en Oaxaca representa la primera oleada de luchas proletarias y populares directamente contra la explotación y opresión.

Los burgueses predican en todas partes cuál es el status quo inviolable de su legalidad y cuál es el veredicto contra los pueblos de Oaxaca a pesar de toda la compasión y el romanticismo con que lo señalan, como advirtiendo que fueron llevados por activistas inconscientes a un escenario del que sólo pueden salir doblegados.

Precisamente esta manera de enfocar la realidad, producto del ocaso capitalista, de su recurrente crisis económica, de la decadencia política e ideológica burguesa, y de su ofuscación en un irreal bienestar capitalista; sólo alcanza a proclamar como nuevo el viejo precepto de la fatalidad histórica para los oprimidos, desenmascara sencillamente la esencia de la gran política destinada a someter a las inmensas mayorías, a cerrarles el paso a cualquier tendencia clasista.

A este respecto, la manera en que los partidos burgueses realizan cotidianamente sus labores, como protagonistas activos al servicio del capital financiero y los intereses generales de su Estado, viene resultando de lo más degradante y descarado que hemos podido observar, todos caen en contradicciones, se enredan en sus argumentos, sus mentiras quedan a la vista del pueblo, sus embustes son irrisorios, se descaran en la defensa a ultranza de las posiciones monopolistas nacionales y extranjeras, y más cuando quedó clara su obediencia a los yanquis una vez que el embajador Tony Garza dio sus propias órdenes para la represión en Oaxaca Pero este estado de cosas que se sostiene por el poder con que cuentan, que les da la seguridad para actuar; es profunda y ampliamente develado por un pueblo condenado al sacrificio.

Así, cuando declaran que no usan la represión, las imágenes son claras; cuando hablan de la reconciliación, destacan la agrupación de sicarios; cuando aseguran enviar recursos para el pueblo, se reúnen con los magnates para activar sus negocios, cuando hablan de diálogo y derechos humanos encarcelan al pueblo...

Quítese así a los políticos burgueses esas “cualidades”, sustanciales a la estructura del capitalismo en México, les acarrearía la pérdida de un empleo bien remunerado otorgado por los monopolios, pagado por estos en prebendas y por el Estado con un supersalario, no por nada todos ellos manifiestan su odio a quienes los desenmascararon desde las barricadas.

En tanto, las reformas más retrógradas que la oligarquía financiera anuncia con gran pompa para lo inmediato, se ven amenazadas por esta forma de organización de las masas, y no sólo eso, la contrarrevolución en sí misma sabe que los pueblos reclaman una sociedad totalmente opuesta a la dictada desde las tierras del imperialismo, sociedad libre de la explotación y la opresión para la que ni las reformas más democráticas son imposibles en las actuales condiciones, a más de estar condenadas al fracaso en tanto no se ponga al centro el acabar con los monopolios y las bases de la depredación capitalista a que hemos estado sujetos, baste de ejemplo las calumnias de “autoritarismo” venidas de todas las instancias burguesas contra la APPO , cuando es patente que esta estructura ha alcanzado un amplio uso de mecanismos democráticos de hacer valer los intereses, las opiniones y el mando de las mayorías.

En esto de las líneas opuestas de las clases sociales opuestas, una vez más los oligarcas vuelven a insistir sobre su paquete de reformas estructurales, que nuestro pueblo viene rechazando, paquete que según ellos nos salvará de la grave crisis, pues ya está claro que al menos en los próximos tres años, no hay perspectivas a la crisis económica del país.

Y entretanto los burgueses quieren grandes ganancias, mismas que sólo se pueden obtener de: 1.- la flexibilización laboral, 2.- el aumento de impuestos a las clases sojuzgadas, 3.- del subsidio estatal una vez que PEMEX y la industria eléctrica sean vendidos totalmente, 4.- al igual que de la explotación de esas empresas, 5.- de la entrega absoluta del campo mexicano y la industria nacional al capital financiero internacional. Son por tanto los monopolios los que plantean a la clase obrera una nueva ubicación del problema: revolución o contrarrevolución, reforma o revolución .

El pueblo oaxaqueño demuestra con su ejemplo, en la crítica de las protestas , con sus formulaciones ideológicas, que en efecto el régimen de los monopolios y su democracia electoral están hechos para mantener a las masas en la esclavitud asalariada, que todo cuanto se predica para resolver los problemas sociales no es más que pura palabrería, que la fusión de sus diversos partidos con las distintas ideologías y empresas burguesas se ha consumado, por lo que los intereses proletarios no tienen cabida mientras subsista un régimen tal.

Por lo tanto el pueblo en lucha se plantea y crea sus instancias al margen de las instituciones del capitalismo, aún cuando no descarta utilizar a estas últimas, mas no en un plano central, pues sabe que su organización sólo puede subsistir bajo estructuras y objetivos distintos a los del capitalismo, una cuestión objetivada en la APPO bajo el denominador de organización independiente de las clases dominantes.

Estas luchas demuestran ahora que para triunfar necesitamos de la conjugación de todas las acciones populares por todo el país, de la energía popular manifiesta frente a la PFP , frente a los magnates, frente a los monopolios, frente a las instituciones burguesas, con la firmeza de los millones de la famélica legión, que desde el sur lanzan el grito de guerra: “ya cayó”. Asimismo, el desarrollo en línea del proceso revolucionario, del paso a una nueva etapa revolucionaria está condicionado el seguimiento práctico de la iniciativa oaxaqueña, y sustancialmente de que la clase de los proletarios se ponga al frente de las tareas del proceso democrático revolucionario.

Comienza un combate sin cuartel, un combate de muchas formas y dimensiones entre explotados y explotadores, las condiciones opuestas y los intereses opuestos en una problemática bastante complicada de crisis político-económica reclaman de las masas actuar en los marcos estrictos de la lucha contra sus explotadores en forma concreta, objetiva y revolucionaria, construyendo a la par nuevas instancias democráticas de organización a imagen y semejanza de la APPO.




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