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PRESENTACIÓN
Pasó el tiempo de las inercias dominantes de un capitalismo que luchaba por imponerse teniendo a su favor inmensas posibilidades de desarrollo. También, concluyeron los tiempos en que la movilización obrera y popular debía andar por diversos caminos sin acabar de concentrase nunca, sujeta a las variantes y alcances de la política burguesa y pequeño burguesa. Han pasado pues, las etapas de la vida política estrecha para las clases populares. Con ello y más, se han cerrado las expectativas de un nuevo desarrollo del capitalismo cuya existencia, se adhiere con desesperación de agonía, a la carta del fascismo como la dictadura más sanguinaria, más terrorista del capital financiero en contra del proletariado y las amplias masas populares explotadas y oprimidas. La clase dominante se mantiene inamovible en su política, segura de su papel rector y la detentación de los medios de producción en sus manos. Ni siquiera el hecho de encontrarse en plena decadencia y de haber arrastrado al pueblo a la miseria, les impide retirarse, pues como toda clase reaccionaria, se resiste a morir.
Ahora que habían ganado todas sus luchas contra las viejas capas explotadoras y las capas medias de la burguesía, su régimen no pudo más que finalmente llegar a la bancarrota recurriendo llanamente al fascismo para sustentarse por más tiempo. Por supuesto que al desarrollarse en esta situación, la clase dominante entretejió las más diversas relaciones económicas, políticas, sociales e ideológicas para impedir su derrumbe, asegurándose de esta manera apoyos que la hacen sentir segura de contar con muchas reservas contrarrevolucionarias, imperialistas, chovinistas, socialdemócratas, liberales, pequeñoburguesas, etc. Situación que constituye todo un dilema en la lucha por las alianzas de clases, sin que por más que se quiera le resuelva el problema definitivamente a la burguesía, ya que no basta con haberse coludido, tratándose de relaciones entre explotadores, las cosas se definen por una línea piramidal de mandos, jerarquías y ambiciones con cada vez menos ventajas de ampliación y repartición de prebendas y ganancias.
El despliegue de capitales, el control de la legalidad y la utilización de los más diversos recursos propios de los monopolios hace parecer enriquecida y hasta embellecida la política de componendas y de filtración de intereses de la clase dominante como si fuesen del conjunto social, al tiempo que logran presentarnos como si nuestras aspiraciones estuviesen vacías, secas, marchitas, atrasadas y sin mayores horizontes, todo lo cual no son más que apariencias, pues nosotros los trabajadores, los esclavos modernos, somos y hemos sido los forjadores de cuanto como riqueza se respira y justo es que aspiremos lisa y llanamente, a la expropiación de cuanto cramos.
La aparente debilidad de nuestras consignas no es más que un problema de escasez de recursos para desplegarlas y de elementos para que se difundan ampliamente. En compensación, nos encontramos en las luchas populares de todo tipo; en compensación, las banderas democráticas y revolucionarias que hoy encuentras en las calles ondeando al rojo vivo, con la hoz y el martillo simbolizando la alianza de los proletarios y los campesinos pobres, con la estrella planteando la unidad de los revolucionarios comunistas organizados en un partido de clase; es compensada por nuestro programa que dice al trabajador ya no serás un esclavo si tomas los medios de producción en tus manos, serás libre sólo cuando tomes el poder político y económico para tí como clase proletaria; es compensada en sí, por una clara defensa de los intereses de los explotados y oprimidos, por una línea ascendente de la lucha de clases, por una perspectiva de emancipación social, por una lucha tenaz contra la explotación capitalista; es compensada por una proyección histórica de la lucha de los pueblos contra la esclavitud asalariada, es compensada por una nueva ola revolucionaria que ratifica su inexorable camino por el socialismo y el comunismo; es compensada por una profunda relación fraternal entre miembros pertenecientes a la misma clase de los explotados en lucha.
Esta contribución al esclarecimiento de los problemas actuales de la lucha revolucionaria y democrática en México va acompañada de diversos planteamientos por los cuales los comunistas nos conducimos bajo los ejes de la realización del proletariado como clase de vanguardia, aquí planteamos lo que el movimiento en nuestra visión de clase debe superar, y los objetivos inmediatos que estamos obligados a conquistar frente a los monopolios y el imperialismo. En el festín actual entre burgueses y allegados, con todo descaro nos están diciendo que lo acontecido en las últimas décadas no es más que la transición del bienestar macroeconómico de México, según Felipe Calderón, que las reformas vendrán, que la riqueza aumentará, que las empresas crecerán, etc., ¿Cómo no ver la fase que preparan?… progreso burgués y hambre en el pueblo.