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CAPITULO VI
La marcha del proceso.
Nuestra actitud frente al proceso reclama consecuencia, entrega de fuerzas a éste, abonarle toda la energía a su desarrollo, pero también que nos vayamos haciendo una idea clara de éste. Idea que apunta a superar las dinámicas espontáneas y a tomar el pulso de los acontecimientos para incidir en ellos y darle el giro que reclama la acumulación de fuerzas.
La situación actual es resultado de un proceso de agudización de las contradicciones del capitalismo que no acaban de extremarse. De su expresión política los revolucionarios tenemos que encargarnos el despejarlos para mejor empujar las tareas esbozadas al compás del desarrollo de la lucha de clases. En sí el avance regular de la lucha de clases puede delinearse de la forma siguiente:
1.- A fines de siglo se dieron grandes movilizaciones de carácter político-económico que plantearon la protesta contra las medidas privatizadoras en la industria eléctrica, la seguridad social, el agua y la educación. Estas movilizaciones se sustentaron en concepciones democráticas y antiimperialistas sobre la base del conocimiento cierto (la experiencia de las anteriores privatizaciones) del saqueo que representaban, abonando el camino para la defensa de los intereses materiales de las masas, sin que avanzara más la cuestión de la organización.
2.- El arribo de Fox al poder político en medio de la derrota al movimiento estudiantil, significó la consecución agravada de la política de los monopolios y la oligarquía financiera apoyándose en el desconcierto inicial del “cambio democrático”. A ese momento multitud de pequeñas y grandes organizaciones entraron en un proceso de aprendizaje en torno a la unidad tantas veces frustrada, proceso que tuvo sus primeros pasos en la unidad interior de algunas fuerzas, y que mediado el foxismo se cuajó en la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo y el Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular, como bastiones que aglutinaron en buena medida los más importantes esfuerzos populares por combatir al régimen aún sobre la base de la defensiva en los intereses económicos inmediatos.
3.- En la segunda mitad del foxismo, las presiones de éste y el imperialismo se volvieron mucho más desesperadas al grado de lograr diversas reformas, en tanto que otras se vieron paradas por el creciente descontento popular que sin duda logró salir mucho más allá de los frentes en proceso de organización, abarcando el descontento en sectores tradicionalmente controlados por el corporativismo (Sindicato de telefonistas, mineros y seguro social). Las luchas subieron de tono, destacándose como económicas, políticas y sociales, la disputa por la organización de las masas puso en juego el debate contra el fascismo, el socialdemocratismo y el reformismo en escenarios amplísimos.
4.- Al final del foxismo la batalla de la oligarquía financiera contra la clase obrera y el pueblo se acrecentó, desde el año pasado anunció su Pacto de Chapultepec al que siguió la adhesión de la reacción, la oligarquía envistió con su programa de reformas estructurales pero fue contenida por sus propias contradicciones y la acción popular. La lucha del pueblo logró mayores avances en la unidad de acción a pesar de que los aliados charros al final sucumbieron, se logró confrontar a la oligarquía financiera en un campo propiamente de consignas democráticas y reivindicativas, e impulsar los primeros Diálogos Nacionales, encuentros masivos de las organizaciones del pueblo para definir programas alternativos, No negociable, en el rumbo del país.
5.- En este año la crisis política de la burguesía fue de mayor alcance, si bien logró imponer la Ley Televisa , y la continuidad de su política desde los comienzos del proceso electoral. Sin embargo en medio de todo ello, las luchas populares se acrecentaron, La Otra Campaña recorrió medio país con un pequeño contingente de organizaciones que difundimos ampliamente nuestras consignas y articulamos procesos de lucha alejados. Un nuevo Diálogo Nacional se celebró e impulsó una política flexible de cara al proceso electoral tomando en cuenta la diversidad de tendencias manifiestas, aunque sus acciones posteriores llegaron a verse mermadas por el compromiso de diversas fuerzas con la socialdemocracia. La clase obrera hizo acto de presencia, acompañó diversas movilizaciones populares y protagonizó sus luchas reivindicativas contra los patrones, así, de por medio la crisis política, se presentó el fenómeno de la Ciudad Proletaria de Lázaro Cárdenas, Michoacán, en que la clase obrera y las masas urbanas se tomaron el control de la ciudad y fueron capaces de hacer su política de clase, desenmascarar a la burguesía y su Estado en sus maniobras. Este proceso llama la atención como fenómeno de la lucha de clases en ascenso, indicador del grado de combatividad proletaria todavía circunscrito a un punto del país que inmediatamente sintió la solidaridad general y sirvió de ejemplo para desatar diversas luchas por todo el país.
6.- La crisis de la democracia burguesa terminó como sabemos en un escandaloso fraude electoral sin consumar todos los objetivos trazados sobre la desarticulación del movimiento de masas después del 2 de julio. En una nueva dinámica la lucha democrática por el respeto a la voluntad popular trae a cuentas la necesidad de ampliar el radio de acción de la política proletaria y de la política de alianzas frente a la oligarquía financiera y sus partidos de cara a consignas progresistas, democráticas y sociales. El movimiento ha venido radicalizándose y destacando banderas democráticas y revolucionarias, los frentes con todo y dificultades siguen protagonizando nuevas luchas y escenificando una tendencia a la organización del pueblo trabajador por todo el país, replanteándose la necesidad de la lucha inmediata contra el régimen foxista y su continuación.
7.- Caso que adelanta los próximos escenarios de la lucha de clases es el que se desarrolla en el estado de Oaxaca, que partiendo de la más intensa represión del régimen, el pueblo logró extender sus luchas y asegurar un amplio proceso de unidad frentista “el Gobernador Ulises Ruiz tiene el mérito de habernos unido en su contra” (Vanguardia Proletaria Nº 206, segunda quincena de agosto), una circunstancia que da pauta a una verdadera Asamblea Popular del Pueblo Oaxaqueño, que indiscutiblemente pone a la orden del día para toda la clase trabajadora nuevas tareas en torno a la cuestión tantas veces negada por sus detractores de la necesidad de la lucha por el poder, trazando definitivamente un punto de quiebre frente a las posiciones tradeunionistas, economicistas, gremialistas y proburguesas, aún y cuando la tarea es para un mayor plazo, bosqueja la nueva política proletaria de Frente Único, organización de las masas y planteamiento de la necesidad de luchar por el poder.
Las nuevas presiones de la oligarquía financiera, el imperialismo y sus partidos por consumar su régimen y asegurarse las reformas estructurales ponen a la orden del día la cuestión de la unidad de todas las fuerzas populares frente a los explotadores. Se nos plantean una y otra vez la necesidad de desplegar el programa democrático y revolucionario para la defensa de los intereses económicos, políticos y sociales de los explotados y oprimidos.
Cobra relevancia ante todo el pueblo mexicano la necesidad de luchar por sus intereses, y avanzar en la lucha por contar con un régimen de democracia popular como bandera de combate fundamental, contra el capitalismo.