BAJAR EL DOCUMENTO COMPLETO EN WORD (132KB)
2.- Por la naturaleza interna de las clases en lucha.
Cada clase encuentra obstáculos específicos a su proceso de unidad interior y a la unidad con sus aliados estratégicos, que tienen una base en sus condiciones específicas y el papel que juegan la burguesía, la socialdemocracia y el revisionismo.
Cada clase tiene una especificidad de problemas, en unas juegan un mayor papel las estructuras del capitalismo, en otras las ataduras y el atraso ideológico, toca a los revolucionarios contribuir a que lo superen en forma definitiva para que encuentren el hilo conductor que los sustraiga de su letargo.
En cada clase se ha fincado un tipo de tradiciones donde lo máximo que se alcanza a desarrollar es la solidaridad por demandas reivindicativas de otro sector, el entusiasmo y simpatía por los que luchan, y, ciertos protagonismos.
Batalla sin igual deben llevar a cabo los revolucionarios para alcanzar también entre sus filas una unidad que les permita estar en mejor disposición de lucha y cumplir sus tareas generales. Entre tantas problemáticas, es preciso que esta unidad avance con cautela, que los revolucionarios comprendan las causas de determinadas diferencias que no están en condiciones de superarlas inmediatamente porque: a) atañen a su condición de grupos pequeños, b) porque involucran elementos de una realidad que no cambia inmediatamente, c) porque plantean aspectos profundos de la naturaleza de clase que tienen, d) porque sus principios y programas se aplican para periodos muy largos, y e) porque en ciertos casos sus fundamentos ideológicos revelan tendencias en algunos puntos opuestas por su interpretación de la realidad y de la perspectiva que le dan a la lucha. A pesar de ello, su unidad es permisible de consolidar en una firme alianza izquierdista y revolucionaria como soporte para nuestra acción en el movimiento y para coordinar tareas que aceleren el paso del proletariado y los campesinos pobres a nuestras posiciones. Es indispensable que tendamos puentes, que los revolucionarios nos comuniquemos, que discutamos, que encontremos mecanismos para la crítica y la autocrítica, que seamos capaces de aprender las experiencias particulares, que podamos decirnos abiertamente nuestras opiniones, que nos apoyemos al refuerzo de la conciencia de clase.
En estas cuestiones, nosotros no podemos negar las dificultades que se avecinan, solo insistimos en no perder la orientación táctico-estratégica por la que la unidad es tan vital al proletariado, a todo el pueblo y a los revolucionarios. Pese a los obstáculos, tenemos tareas que cumplir y sabremos cumplirlas en aras de nuestros intereses estratégicos.