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CAPITULO IV
Algunos obstáculos a la unidad y organización de frente único
1.- Por la composición de clase.
Hay que partir del reconocimiento de la actuación de diversas clases populares. Existen diferencias que atañen a lo que como clases en sí y para sí exigen ante la historia, pues solo el proletariado rompe con lo que a las otras resulta natural en los marcos de las leyes del capitalismo. Pero es precisamente por esa ruptura que el proletariado puede ser el representante consecuente de todas las capas populares, por ello destacamos una y otra vez que la unidad obrera, de campesinos pobres y popular solo se consolida y se perfila revolucionariamente si es dirigida por el proletariado.
En el movimiento de masas es común ver todos los problemas que atañen a estas diferencias no antagónicas, cuya presentación logra nublar su verdadera naturaleza y vuelve a los hombres víctimas ciegas de los prejuicios y limitaciones de clase cuando no son tratados a la luz del marxismo-leninismo.
Importantes movimientos fincados en reivindicaciones válidas pero limitados exclusivamente a los marcos de lo que el sistema puede resolverles sin verse comprometido, han llegado a doblegar la voluntad del proletariado y los revolucionarios para dedicarse solo a resolver ciertas reivindicaciones sin hacer prosperar la organización y el programa revolucionario.
En nuestro país el caudal de luchas populares ha sido enorme, y sin embargo, aquí han jugado su papel estas limitaciones de clase de los sectores que se lanzaron al combate, restringiendo sus ulteriores posibilidades a sacar mejor partido de la lucha inmediata, lo que en sí mismo ha traído lamentables consecuencias para que se logre eslabonar la acumulación revolucionaria de fuerzas.
La unidad, o bien se ha circunscrito a una importante pero coyuntural consigna reivindicativa económica o política, o bien ha sido postergada ante el excesivo celo de cada clase o contingente por su ensimismamiento, por su sobrevaloración de sus capacidades de organización y lucha, trayendo como resultado la supresión y la derrota de la marcha democrática y revolucionaria.
El proletariado consciente y su organización revolucionaria deben orientar a su seno y a sus aliados estratégicos un rumbo unitario preciso, deben esforzarse porque el movimiento obrero y popular superen esta barrera, aprendan de los golpes recibidos, orienten correctamente la solución de las diferencias y vean claro la importancia de ubicar correctamente sus contradicciones, tanto para que estas vayan siendo atendidas en función de la línea democrática y revolucionaria, como para que se destaque las contradicciones verdaderamente fundamentales frente a la burguesía y el imperialismo.