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CAPITULO III
La unidad vista desde sus contenidos de clase.
1.- La unidad que pregona la burguesía.
No abordaremos la unidad interna entre explotadores, pues de alguna forma se ha planteado, así como sus contradicciones, la debilidad que encierra, sus perspectivas fascistas y neoliberales. En este apartado no nos detendremos más que para ubicar la existencia de la unidad que pregona la burguesía para con el pueblo. Esta unidad, aún cuando predomina entre el sindicalismo charro y las organizaciones corporativizadas, se encuentra desacreditada ya que se sustenta en la defensa de los intereses gran burgueses y defiende las políticas del régimen.
Evidentemente esta unidad entre el charrismo y la burguesía, tiene bajo su control amplios contingentes de masas, hasta ahora incapaces de movilizarse debido al grado de enajenación en que se encuentran y al aparato de control que actúa con toda consecuencia. En esta situación confían los burgueses, a esta le apuestan para que no logremos desembarazarnos de las ataduras y así ellos consigan que las reformas foxistas pasen.
Esta unidad la pretenden sostener arguyendo la igualdad de intereses entre explotados y explotadores, entre oprimidos y opresores, en la afinidad en el rumbo del país, lo cual no es más que una grotesca distorsión de la realidad.
Los burgueses y sus esbirros políticos, informadores, analistas y escritores, pretenden convencernos no solo de que no actuemos con criterios independientes, sino que asumamos su camino como único, a través de una actitud seguidista de los políticos burgueses, de otras organizaciones de la burguesía y/o de manifestaciones fascistas de respaldo al régimen o que desvían la atención de los problemas neurálgicos.
Tal unidad quiere negar la existencia de las clases sociales, sus contradicciones y la lucha que sustentan, arguyendo viejos preceptos de la “gran familia mexicana” que causaron estragos en etapas anteriores a la verdadera unidad de los trabajadores.
Dentro del charrismo se están dando rupturas que inclinan a unos a “dar la cara” ante la agudización de la crisis político-económica para denunciar al foxismo, esto tiene muchas implicaciones, de las que puede destacarse: 1.- El descontento creciente de las bases sindicales, 2.- El grado en que los charros también se ven afectados en sus cotos de poder, 3.- El interés de los charros por cubrir las formas ante sus bases, 4.- El descontento por el desmantelamiento de los sindicatos, y 5.- Tanto la búsqueda de sacar partido de la situación por parte de algunos, como por parte de otros un sincero rechazo a los excesos del régimen. Por supuesto que no es viable confiar en este tipo de “descontentos” venidos de viejos lobos en la política sindical de contubernio con la burguesía, debemos identificar lo que desatan, pero entender su limitación de clase.
Los charros se inconforman, pero otorgan un grado de validez a la política de la gran burguesía, actúan por medio de componendas y reclamos a los patrones aceptando considerar sus exigencias hasta negociar la violación de los derechos de los trabajadores en muchas cuestiones concretas como la ampliación de los años de servicio, la violación de los contratos colectivos de trabajo, la Ley Federal del Trabajo, la contención salarial, la utilización de los fondos de ahorro de los trabajadores por los grandes monopolios, etc.